Le ofrecieron trabajo, protección a cambio de dinero, pero Luciano se negaba a robar. La policía entonces empezó a acosarlo. Detenciones arbitrarias, insultos, golpizas. Una historia cotidiana. El año pasado, 480 personas fueron asesinadas por el Estado y su aparato represivo. Más de un muerto cada día, nueve a la semana (Correpi, Informe 2025). La mayoría pibes jóvenes, de clase laburante, morochos. Luciano Arruga fue asesinado en 2009. La policía lo torturó y arrojó su cuerpo a la Avenida Gral. Paz. Tenía apenas 16 años. Reportado como un accidente, el cadaver fue llevado a un hospital público. Su madre exigió verlo, no la dejaron. El personal negaba que fuese su hijo. Era mentira. Luciano estuvo desaparecido por cinco años. Sus restos fueron encontrados en una tumba anónima en el cementerio de Chacarita en 2014. Una vez que ya no podía hacerse una autopsia que responsabilizase a la policía, explica la voz en off de Mónica Alegre, recién ahí el Estado decidió hacer aparecer los restos de mi hijo.
Tomando por título un fragmento de Benjamin, Todo documento de civilización (2024) recorre a partir de este prisma la historia de la Gral. Paz. En los planos del proyecto con que fue construida entre 1937 y 1941 leemos que la avenida buscaba “resaltar” la “ciudad” como espacio civilizatorio. En cada acceso o cruce vemos dibujados puestos asignados a la policía, con la finalidad de mantener a raya la barbarie del “campo” y sus habitantes. Posteriormente, entre cada testimonio, el documental vuelve una y otra vez con imágenes de la avenida. Personas rumbo al trabajo, niños jugando con basura, pozos, automóviles avanzando a toda velocidad, una vendedora de flores en un semáforo, movilizaciones por la aparición de Luciano Arruga.
Porque a pocas cuadras estaba el destacamento policial en que Luciano fue torturado. También a pocas cuadras de la Gral. Paz vivía Luciano (y, según los diarios, la directora de la película). ¿Qué militante de izquierda no ha intentado cortar esa avenida un día de paro y ha sido violentamente reprimido? Cortar sus accesos es poner en jaque al gobierno de turno. Recordemos la estrategia de resistencia de Don Porfirio en Invasión (1969), la película de Hugo Santiago: hacer escaramuzas en puntos clave de la frontera de la ciudad.
Casi al final del documental vemos un patrullero de cartón prendido fuego, iluminando los rostros de manifestantes que cantan. Rito, sueño, única posibilidad de justicia. Luciano apareció gracias a la lucha, afirma Mónica Alegre en un momento, palabras que posteriormente matiza, no queriendo minusvalorar la lucha, sino mostrar que, si bien apareció el cuerpo, el Estado logró ganar el tiempo necesario para encubrir su sistemática forma de operar contra los hijos e hijas de clase trabajadora de piel oscura.
En Radiografía de la pampa (1933), Ezequiel Martínez Estrada reprochó a Sarmiento su proyecto de “reconstruir” el país mutilándolo falazmente, acusándolo de no ver que “civilización y barbarie eran la misma cosa”. Leopoldo Lugones, que era su mentor, “le confió que estaba de acuerdo con él, pero que hay cosas que no deben decirse porque pueden desalentar a la gente” (Borges, Prólogos). Mazú González lleva hasta las últimas consecuencias su documental y no teme desalentar a nadie mostrando las distintas responsabilidades que envuelven un crimen el cual se repite fría, banal, impunemente cada día.
Bryam Herrera Jurado

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