21 dic 2025

Fue sólo un accidente (2025) de Jafar Panahí, o: La pregunta por la violencia

La violencia, observa Eduardo Grüner en su Frantz Fanon (2025), “no es algo para celebrar, sino para no negar”. En cierto modo, es lo peor que los opresores le han hecho a los oprimidos, obligarlos a la violencia; tanto a padecerla, acostumbrándose a ella, como a ejercerla contra otros en su búsqueda de defensa o liberación.

Fue sólo un accidente (2025), ganadora de la Palma de Oro del Festival de Cannes, muestra a un obrero que cree haberse cruzado con quien lo torturó cuando estuvo preso. Sin pensarlo, lo sigue y logra dar con su vivienda y su familia. Se abre entonces un primer interrogante, ¿Es justa la venganza? La duda sobre esta cuestión conlleva a una segunda pregunta, ¿Será acaso verdaderamente él? Vahid, que es este obrero, acude a otros exmilitantes, quienes como él han quedado con graves secuelas físicas y psicológicas de la tortura: un intelectual, una fotógrafa, una muchacha que está por casarse y otro obrero. Las dudas sin embargo no se disipan. Momento en el que el miedo entra en escena, cuando empieza a rondar la sospecha de que aquel hombre, su posible torturador, los ha reconocido.

De este modo, Jafar Panahí nos lleva a una encrucijada en donde ninguno de los posibles caminos parece ser correcto. ¿Perdonar y dejar ir al torturador, a pesar del miedo a una venganza que se puede extender sobre nuestros seres queridos? ¿Obligarlo a confesar para estar seguros de que es verdaderamente él? ¿Matarlo? La violencia, descubrimos, puede estar e inclusive vivir a metros de nosotros. Ni su rostro ni sus maneras la delatan. Un buen esposo, un buen padre, un buen vecino puede torturarte en sus horas de trabajo.

Independientemente de la forma en que resuelve esta historia, final que el espectador seguramente analice más de una vez, el director excede el mero mostrar y demonizar la violencia de su país -el tono por momentos es el de la comedia-. A cada escena nos preguntamos, no sólo si está bien o está mal lo que hacen los personajes, sino qué haríamos nosotros. Es decir, sin dejar de referir en todo momento al caso específico de Irán, Fue sólo un accidente logra hacernos partícipes de un problema que no es descabellado pensar desde América Latina: ¿Qué hacer con la violencia estructural cuando a fuerza de golpearnos deforma nuestras vidas y la de nuestro entorno? Pregunta que, parece querer advertirnos Panahí, debe ser respondida colectivamente.

08/12/2025

Bryam Herrera Jurado

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